viernes, 20 de febrero de 2015

Canal "Fácil" y alguna cascada. Gredos

Canal "Fácil" y alguna cascada. Gredos
Año 2012. Participantes: Carlos, Jesús, José y yo.

En esta ocasión se podrá comprobar cómo una canal fácil como la canal "Fácil" (valga la redundancia) del Circo de Gredos,  puede convertirse en algo bastante más complicado cuando las condiciones no son tan idóneas. Es un buen ejemplo de la particularidad que tienen las actividades invernales en cuanto a que puede variar enormemente su dificultad y compromiso dependiendo de las condiciones que nos encontremos.

Decidimos hacer una visita de fin de semana a Gredos con objeto de hacer alguna actividad invernal. La intención de José, quizás el principal promotor de esta salida, es hacer alguna que otra de las múltiples cascadas de hielo que se forman en el circo de la Laguna Grande de Gredos. Las previsiones meteorológicas son buenas, aunque con muchísimo frío y algo de viento, y el estado de la nieve y el hielo tampoco parece malo, así que al final nos juntamos cuatro sin tener claramente una idea prefijada de lo que vamos a hacer; un poco a improvisar según lo que vayamos viendo.

Los planes son acercarnos desde casa al Circo de Gredos el mismo sábado por la mañana y hacer alguna actividad ese día, dormir en tiendas junto al refugio Elola, y el domingo hacer otra actividad y retornar a casa.

Empezamos (podéis pinchar en las fotos para verlas más grandes):


Sábado: Cascadas de hielo
(28 de enero de 2012)

Datos: 
Dificultad primera cascada: WI3+
Dificultad segunda cascada: WI4
Características: Hielo tremendamente duro en el que apenas entraban los piolets y punta de crampones escasos milímetros. Por ello, posiblemente los grados de dificultad en esas condiciones serían AI3+ y AI4, en lugar de los WI3+ y WI4 reseñados.

No incluyo más datos, ya que la aproximación a la Laguna Grande ya la he reseñado varias veces, por ejemplo en la Cara Norte del Almanzor, y la ubicación exacta de las cascadas no la podría situar sobre un mapa con la suficiente precisión.

Fecha:  28 de enero de 2012


Salimos temprano de Madrid, y hacemos la correspondiente parada para tomar café en Hoyos del Espino. Una vez desayunados, nos volvemos a meter en el coche para hacer el trayecto que queda hasta llegar a la plataforma.

Llegamos a la plataforma y aparcamos el coche. ¡Brrrr! ¡Hace un frío de narices! Nos ponemos las botas y terminamos de preparar nuestras mochilas, para empezar a movernos cuanto antes, pero no por ello dejamos de hacernos alguna foto del grupo.

Preparando las cosas en la Plataforma, con un ritmo algo frenético para no pelarnos de frío
Pose del grupo antes de iniciar la marcha

Partimos hacia la Laguna Grande. Hace mucho frío, así que viene muy bien moverse para ir entrando en calor. No obstante, también vamos bien empaquetados en nuestras ropas. Subimos hacia los Barrerones, con animadas conversaciones cuando ya hemos entrado suficientemente en calor como para poder destaparnos las bocas.

De camino hacia los Barrerones. El Almanzor asoma al fondo a la izquierda

Una breve parada en el alto de los Barrerones y continuamos con el descenso hacia la Laguna Grande.

No obstante, a mitad de descenso nos advierte José que hay una buena cascada en lo alto en el lado izquierdo. Yo particularmente no veo más que nieve por donde nos indica, pero si José lo dice es que estará allí; al parecer la conoce de haberse fijado en ella alguna otra vez. Nos salimos del sendero (...o mejor dicho de la huella en la nieve) en dirección completamente hacia la pendiente y empezamos a subir.

Cuando llegamos a donde nos ha indicado José, comprobamos que,tras una finísima capa de polvo de nieve, que se quita fácilmente pasando la mano, hay un enorme mazacote de hielo formando una pared de más de 10 metros de altura.
 
Soltando las mochilas junto al pie de la cascada
Desde aquí se ve perfectamente el tránsito de montañeros cruzando la Laguna Grande, completamente helada lógicamente.

El hielo está en buen estado y la cascada es bastante ancha, así que podemos subirla en paralelo dos cordadas simultáneamente, una por la derecha y otra por la izquierda, con un espacio más que suficiente para no estorbarnos.
 
José "estrenando" la cascada
Un zoom
Vista desde la coronación de la cascada al pie de la misma

Nos dedicamos a subirla varias veces: unas veces uno de primero, otras el otro, y unas veces por la parte derecha y otras por la izquierda.

El hielo esta tremendamente duro y las puntas de los piolets y de los crampones apenas entran unos milímetros en el hielo. Se sube, por tanto, bastante en precario en cuanto a sujeción, pero se pueden poner bien los tornillos de hielo para asegurar y reducir riesgos. Los gemelos de nuestras piernas trabajan a destajo y parece que van a estallar. Afortunadamente hay una especie de vira de hielo a 1/3 de pared que permite hacer un pequeño reposo entre el primer tramo y el segundo.
 
Yo por el lado derecho. A mi izquierda Carlos.
Jesús, por el lado derecho
Carlos por la izquierda y José por la derecha

Para bajar de lo alto de la cascada hasta su pie cada vez que subíamos, hemos montado un rápel anclado a una roca aparentemente muy sólida. En una de esas que estoy rapelando, noto cómo da mucho de sí la cuerda y me digo “¡Jolines, cómo chiclea la cuerda! ¿¡Qué raro!? Me parece exagerado... algo raro pasa”... pronto mis compañeros desde arriba me dan la explicación: la roca a la que estaba asegurado el rápel no solo se está moviendo sino que se está desplazando. Afortunadamente tiene un buen tramo en horizontal que recorrer antes de que asome por el borde de la pared y me caiga en la cabeza al más puro estilo de las aventuras del correcaminos y el coyote. Con la vigilancia de mis compañeros a la roca en cuestión, y yo con el tiento de rapelar con suavidad para que no avance más la roca, consigo finalizar el rápel.
 
Aquí estoy empezando a rapelar desde lo alto de la cascada

Evidentemente la roca en cuestión no ha resultado tan sólida como habíamos creído, a pesar de haber chequeado su resistencia al montar el rápel. El hielo que la recubría nos ha engañado y además éste se ha resquebrajado y se ha desprendido. A partir de ese momento nos olvidamos ya del rápel y buscamos una ruta de bajada alternativa sin necesidad de usar cuerda, dando un pequeño rodeo por el lado derecho pero que se puede bajar andando.

Ensimismados estábamos en nuestra actividad, cuando oímos una voz que grita desde abajo, desde el camino, con tono jocoso: “¡¡Cuanto maricón hay suelto por Gredos!!”. Enseguida reconocemos la voz de Paco Pepe que anda también por aquí y que no nos explicamos cómo ha podido reconocernos desde lejos. Éste sube a donde estamos para saludarnos y charlar un rato, momento que aprovechamos también para un picoteo.

Cuando ya nos hemos hartado de subir y bajar la cascada, José propone ir a otra zona donde sabe que hay buenas cascadas, pero antes debemos parar junto al refugio Elola para montar nuestro campamento. Recogemos, por tanto, las cosas, bajamos de nuevo al camino y nos dirigimos al refugio Elola.

Llegamos junto al refugio y nos cuesta un poco encontrar un sitio libre para montar las dos tiendas de campaña que llevamos. Al final, justo detrás del refugio trabajamos para allanar la nieve y poder hacer una plataforma horizontal de nieve sobre la que montar las tiendas.

El montaje de las tiendas sobre nieve siempre da su guerra. A los habitualmente presentes problemas de congelación de manos mientras se montan las tiendas se suman los de conseguir clavar las piquetas en la nieve con un mínimo de solidez. Siempre hay que acabar recurriendo a piedras que hagan de "pisapapeles", atar los vientos a rocas, etc. Otras veces hemos usado los piolets como piquetas, pero ahora no podemos porque los vamos a usar y nos los vamos a llevar.

Después de haber montado el campamento, comido algo y reposado un poco, da bastante pereza ponerse en marcha de nuevo... pero hemos venido aquí a hacer cosas, así que nos mentalizamos y nos ponemos en marcha de nuevo.

Después de mucho rato entre la aproximación y el reconocer la zona, localizamos una potente cascada. Es corta, pero muy potente. Al ser estrecha solo cabe una cordada. Se mete José y le cuesta su tiempo pero va superándola.

José atacando la cascada vespertina

El tiempo pasa, el sol va cayendo y, de estar parados, se nos está metiendo muchísimo el frío en el cuerpo. Además ya queda muy poco para que empiece a caer la noche, así que, viendo que nos vamos a quedar sin luz y que, por lo tanto, ahí no pintamos nada (cuando nos toque el turno ya será noche cerrada), Carlos y yo decidimos volvernos a nuestro campamento, mientras que Jesús y José siguen dándole a la cascada. El frío arrecia de lo lindo.

Cuando estamos cerca del refugio ya está casi anocheciendo. Vemos a lo lejos a una persona que está medio preparado para hacer vivac... una persona así de atrevida solo puede ser Paco Pepe. Nos acercamos y efectivamente es Paco Pepe.

Charlamos un buen rato con él, sorprendidos en parte por su valentía de hacer vivac con este frío tan tremendo, aunque digo "en parte" porque desde luego que no es la primera vez que lo hace. En una ocasión llegó a hacer vivac... ¡a -17 ºC!
 
Paco Pepe con su vivac preparado. Carlos observándolo.

Se nos hace de noche hablando con Paco Pepe y encima de estar parados nos estamos quedando completamente congelados, así que finalmente optamos por ir hacia el refugio, a nuestras tiendas.

Andamos pululando un poco por el refugio a ver si entramos en calor, pero no hay forma de quitarse el frío de encima. Finalmente nos vamos a las tiendas, con idea de meternos en los sacos de dormir a ver si entramos en calor.

Al poco llegan Jesús y José. Se ponen a cenar algo. Yo me he metido en el saco y ya estoy entrando en calor, así que no me hago a la idea de salir de él para cenar; ya he picado algo. Jesús se instala en mi tienda y en la otra Carlos y José. Jesús me ofrece albóndigas que se ha hecho y yo se lo agradezco, pues no tengo ninguna intención de salir del saco y menos a cocinar.

Según estamos en esta situación, se produce otra de las anécdotas de la jornada: Mientras todos estamos pelados de frío, a José no se le ocurre decir otra cosa que "¡JOLÍN!, ¡QUÉ BIEN QUE LO ESTAMOS PASANDO!"... no pudimos nada más que romper todos en carcajadas de semejante comentario cuando todos estábamos helados de frío. José lo decía completamente en serio, ya que a él le gusta muchísimo el tema de la tienda de campaña, y por eso no pudimos aguantar las carcajadas.

Finalmente nos acoplamos todos para dormir, esperando a ver qué nos depara el día siguiente.


Domingo: Canal "Fácil"
(29 de enero de 2012)

Datos Canal "Fácil": 
Actividad: alpinismo;      Zona: Sierra de Gredos
Dificultad de los tramos técnicos: AD (Algo difícil) y 55º de pendiente máxima, pero OJO, variable con las condiciones (como casi cualquier invernal); nosotros nos encontramos que la rampa de inicio era una potente cascada WI3 que rondaba los 15 metros y gran parte del tramo superior de la canal en mixto, con lo que la dificultad fue considerablemente superior.
Características: En condiciones ideales no hay resaltes y las rampas máximas son de 55 º. En nuestro caso no fue así y, como ya he indicado, nos encontramos con una potente cascada de hielo que rondaba los 15 metros al inicio y gran parte del tramo superior de la canal en mixto. Con ello aumentó muchísimo la dificultad, pero también la diversión.
Material: 3 o 4 tornillos de hielo, estacas, ancla de nieve, juego de fisureros, algunos friends, cintas exprés, anillos cinta y demás. Si las condiciones son buenas y hay suficiente nieve es probable que no haga falta ningún material de aseguramiento, aunque nunca viene mal llevar al menos una parte de él por si acaso.
Cimas: cresta del Cuchillar de las Navajas

Datos totales de la jornada: 
Altitud máxima: 2432 m;     Altitud mínima:  1770 m
Longitud total: 9,9 km;     Desnivel positivo:  750 m;     Desnivel negativo: 925 m
 
Tiempos:
Laguna Grande-inicio de la Canal "Fácil": Unos 30 min
Canal "Fácil" hasta el Cuchillar de las Navajas: en buenas condiciones unas 2 horas o incluso menos, pero mucho ojo porque las condiciones pueden hacer que ese tiempo aumente considerablemente.
Cuchillar de las Navajas-Laguna Grande: 1 hora
Laguna Grande-Plataforma: 2 horas
 
Track: 
Ajeno, hecho a mano y adaptado (pincha aquí para acceder al track en wikiloc).



Croquis:
Al final del post está esta misma foto, pero sin líneas


Fecha:  29 de enero de 2012

Suena el despertador. Es todavía de noche y yo llevo meándome desde hace un buen rato, pero no he conseguido reunir el valor suficiente como para salir del saco a mear... hace un frío de narices y en el saco se está bien calentito. Pronto empezamos a hablar entre nosotros, pero sin salir del saco. Ello es posible ya que ambas tiendas están casi pegadas una con otra, como si fuera chalets adosados. Enseguida José, que tiene un reloj que marca la temperatura, nos pone en situación: marca -9º C dentro de la tienda... No son las mejores noticias como para animarnos a levantarnos. Pero llega un momento que decidimos que hay que dejar de remolonear y ponernos en marcha.

Intentamos coger algo de calor desayunando en el refugio, pues si nos quedamos aquí fuera vemos que nos vamos a quedar petrificados del frío, pero en la cocina libre hace también tanto frío que uno se extraña cómo puede salir agua por las cañerías en lugar de hielo. Una vez desayunados y preparados, abandonamos nuestro campamento en dirección al Cuchillar de las Navajas.

Realmente no sé si alguien sabe a dónde nos dirigimos exactamente, supongo que sí, pero ahora mismo lo que importa es hacer ejercicio para ir entrando en calor; casi que lo que menos importa es a dónde vamos y vamos todos andando como borreguillos.

Aparecemos en las proximidades de la Canal "Fácil". Vemos tres o cuatro montañeros que se está metiendo en ella, así que si nos metemos en ella parece que no vamos a estar solos. Unos instantes después estamos nosotros llegando al inicio de la canal.

Al llegar nos percatamos del panorama que nos espera: el inicio de la canal, que en buenas condiciones suele ser una pala de nieve de unos 50-55º, está casi sin nieve y en lugar de la pala hay una potente cascada de hielo de unos 15 m que rondará el WI3 o WI3+ de dificultad.

Los montañeros que ya estaban al inicio de la canal están peleando con la cascada. Mientras tanto nosotros optamos por abrir una línea paralela, a la izquierda de ellos.

La primera cordada la formamos José y yo. Encabeza José la cascada, mientras yo le aseguro, y la va resolviendo hasta salir por arriba y montar reunión un poco más adelante.

Le sigo yo. La cascada es como ayer, con un hielo muy duro en el que apenas entran unos milímetros los piolets. Afortunadamente de vez en cuando tiene algunos abombamientos que permiten sujetarse a uno algo mejor y darte un pequeño respiro. Definitivamente nos ha venido bien el "rodaje" del día anterior. Salgo por arriba y me reúno con José en la reunión. Hemos adelantado a los otros montañeros que estaban en la cascada y ahora tenemos camino libre.

El inicio de la canal en lugar de la habitual pala de nieve es una potente cascada de 15 metros. José va por la izquierda, mientras los otros montañeros que había antes van por la derecha

Aunque tenemos camino libre, nos quedamos remoloneando en la reunión, esperando un poco a nuestros compañeros Jesús y Carlos que han salido a continuación de nosotros.

Nos juntamos los cuatro en la reunión y vamos a por el siguiente tramo: un gran nevero empinado.

Aunque no resulta del todo necesario, optamos por ir encordados, sobre todo ya que hemos tenido que sacar antes las cuerdas. Seguimos las mismas cordadas que antes y yo encabezo este tramo.

Mis compañeros me siguen en este tramo del nevero empinado

Cuando se acaba el gran nevero y encuentro un sitio apropiado me instalo ahí para reagruparnos antes de acometer la última parte de la canal.

Para la última parte de la canal decidimos ir todos encordados, acertadamente, porque nos vamos a encontrar buena parte del tramo en mixto (hielo y roca) resultando algo delicado. Nos encordamos los cuatro juntos en la misma cordada.

Esta última parte en mixto resulta muy entretenida; algo delicada pero la mar de divertida. Le da ese puntillo picante que te hace disfrutar como un enano, empleándote un poco pero sin pasarlo mal. Disfrutando de la curiosa sensación del mixto con eso de enganchar agarres en roca con el piolet; como si tuvieras brazos mucho más largos y dedos de acero, pero sin la sensibilidad de si estás bien cogido a la roca, por lo que hay que tantear bastante más los agarres en comparación a escalar con las manos. A veces dan ganas de soltar los piolets y usar las manos en la roca, pero la mayoría de las veces resulta más operativo usar todo el rato los piolets aunque sea para agarrarse en roca. Lo desagradable del mixto es el oír rechinar los crampones por la roca.

Finalmente acabamos alcanzando la cresta del Cuchillar de las Navajas. Hace un frío muy intenso y el viento hace que la sensación térmica hoy alcance unos -33ºC o -34ºC aquí arriba, según hemos podido consultar. La cámara de fotos se me ha congelado, el objetivo está bloqueado, y me la he tenido que meter en el cuerpo para que coja calor y se recupere; ese es uno de los motivos por los que no tengo fotos de la última parte de la subida.

Arriba del todo la cámara ya se ha recuperado y puedo volver a hacer fotos, así que hacemos algunas fotos del grupo, eso sí, bien protegidos del frío con las capuchas puestas y todo lo que pillamos. El quitarse los guantes para manejar la cámara de fotos es un acto de valentía.

Recién llegados a lo alto del Cuhillar de las Navajas, bien abrigados y haciendo el ganso
Una foto del grupo completo

El agua de la cantimplora es una especie de granizado que cuesta beber. Supongo que no se ha llegado a hacer un bloque compacto de hielo debido al vaivén, porque con este frío no resultan eficaces ni las protecciones térmicas de las cantimploras.

Tras las fotos y picar algo más o menos rápido en un recoveco resguardados del aire e intentando que el sol nos caliente un poco, emprendemos la bajada, primero descendiendo por el cordal hasta la Portilla de los Machos y luego desde ésta más o menos directos hacia el refugio Elola.

Bajando hacia la Portilla de los Machos. Enfrente el Casquerazo

Una vez llegamos al refugio, o mejor dicho a nuestras tiendas, podemos destaparnos un poco ya que no hace casi viento y el sol intenta calentar un poco... gracias a eso la cosa cambia bastante.

En nuestro campamento, tras la vuelta

Allí comemos un poco más consistentemente que antes y tranquilamente empezamos a recoger nuestro campamento.
 
Exhibiendo los restos de la cena de ayer, botella de vino incluida


Emprendemos la vuelta, cruzando la laguna grande, que está helada, y desde donde es casi inevitable volver la vista atrás para visualizar la ruta que hemos hecho hoy y recogerla en una fotografía.
 
Vista atrás para ver la ruta de hoy. Esta foto es la que he utilizado para el croquis

Toca la sacrificada subida a Los Barrerones, que se hace insufrible siempre a la vuelta de cada actividad realizada en el Circo de la Laguna Grande de Gredos; parece que sea el castigo impuesto por abandonar este lugar. Luego el descenso al Prado de las Pozas y finalmente al coche, donde nos adecentamos un poco.

Bajamos en coche a Hoyos del Espino a festejar con unas cervezas la actividad del fin de semana y finalmente emprendemos el viaje de vuelta a Madrid.

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