miércoles, 1 de abril de 2015

Midi D'Ossau, por la normal

Midi D'Ossau, por la normal
Año 2009. Participantes: Fran, José y yo.

Desde una vez que subí al Anayet y tuve unas impresionantes vistas del Midi D'Ossau, me quedé absolutamente prendado de este pico, para mí sin duda el más destacable de los Pirineos, a pesar de no superar los 3000 metros de altitud (2884 m). Mi obsesión a partir de ese momento fue enterarme de sus dificultades y posibilidades de subida e intentar coronarlo. Aproximadamente un año después cumplí mi objetivo, e incluso no mucho después volví a coronarlo por otra ruta diferente, verdaderamente espectacular y realmente aventurera. Aquí os dejo el relato de la primera vez, hecha por la ruta normal, también aventurera y que tampoco tiene desperdicio.

En las vistas desde la cima del Anayet, el Midi D'Ossau destaca exageradamente como una majestuosa "catedral" que impresiona y hace pequeño todo lo que tiene alrededor


Como digo, se trata de un pico que no supera los 3000 metros de altitud, y por ello podría incluso pasar desapercibido por algún "cazador de tresmiles" que no conozca bien esta cordillera y se fije solo en altitudes. Sin embargo, en mi opinión es el pico más espectacular y emblemático de los Pirineos, y su ascensión tampoco va a resultarnos precisamente un paseo, sino que tiene su miga y resulta de lo más entretenida; no en vano es uno de los picos de los Pirineos más difíciles de subir por su ruta normal.

La morfología de este pico es un tanto peculiar y agresiva, lo cual se debe a su origen: se trata de un viejo volcán que ha perdido todo lo de alrededor por la erosión y otros procesos y se ha quedado formado únicamente por el magma solidificado de su chimenea. Eso explica su forma de pezón. Digamos que el volcán ha desaparecido y se ha quedado solo la chimenea que ahora es una montaña de magma solidificado. Es el mismo proceso que ha sufrido su relativamente vecino pico Anayet.

La ruta normal estaba equipada con clavijas, para facilitar la ascensión, pero fueron retiradas todas menos una para evitar que subiera gente demasiado inexperta y se pusiera en peligro. Las únicas dos clavijas que permanecen es porque resultan necesarias para el paso final de salida de la primera chimenea; sin ellas, este paso sería realmente complicado.

La actividad la planteé para realizarla en un fin de semana: El viernes hacer el viaje en coche, el sábado salir desde el coche, hacer cima y regresar al coche, y el domingo hacer tranquilamente el viaje de regreso a Madrid. Nos juntamos para esta actividad José Fran y yo.


Viaje en coche y vivac
24 de julio de 2009

El viernes salimos tranquilamente después de comer hacia el Pirineo. Habíamos optado por viajar a Sallent de Gállego e ir a vivaquear junto al embalse de La Sarra, lugar habitualmente usado para ello. La razón de dormir allí es que no sabíamos si íbamos a poder dormir sin que nos llamen la atención en zona francesa, así que nos pareció lo más prudente ir a vivaquear a una zona sobradamente conocida para estos menesteres, y al día siguiente hacer los pocos kilómetros que nos separaban del punto donde se deja el coche.

Llegamos a Sallent de Gállego y cogemos la carretera que nos lleva al embalse de La Sarra. En pocos minutos se acaba la carretera y vemos la especie de aparcamiento-pradera donde se hace el vivac. Hay unos cuantos coches, y gente ya vivaqueando y otros a punto de hacerlo, pues es un punto estratégico para subir a sitios como al refugio de Respomuso y alrededores, en los cuales se encuentra el pico Balaitús... de hecho se nos había pasado por la cabeza hacer el Balaitús el sábado y el Midi el domingo, pero finalmente se impuso el sentido común ya que iba a resultar mucha tela y podía incluso hacer peligrar la ascensión al Midi que era mi verdadero objetivo.

Es un pelín tarde, así que no nos entretenemos mucho en cenar algo y preparar nuestro vivac. Llevo la tienda de campaña en el coche, cosa que hago muchas veces por si acaso, aunque no tenga prevista usarla. De hecho no la vamos a usar, pero hace un airecillo demasiado fresco y no he traído la funda de vivac para protegerme de él, así que se me ocurre coger el doble techo de la tienda para taparme por encima, lo que me da muy buen resultado. Al poco rato estamos todos durmiendo.


Ascensión al Midi D'Ossau
25 de julio de 2009

Datos: 
Actividad: Montañismo;      Zona: Pirineos
Cimas: Midi D'Ossau (2884 m)
Dificultad: Se concentra en las tres famosas chimeneas. La primera es la más técnica y va a requerir un mínimo de habilidad trepadora-escaladora, la segunda resulta muy vertical, aérea e intimidante pero no tiene malos agarres, y la tercera aunque es la más larga es más fácil que las anteriores. Es fácil perder la ruta por toda esta zona (a nosotros nos pasó y nos embarcamos bastante), así que hay que andar muy atento. Tras las chimeneas el terreno se vuelve más fácil pero el cresteo de llegada a cima puede resultar algo aéreo. El casco es imprescindible, por la caída de piedras y la cuerda recomendable (al menos para bajar rapelando) para gente habituada a trepadas e imprescindible para gente no tan experta y que debería subir asegurada desde arriba por alguien más experto que haya subido primero.
Longitud total: 15,6 km;     Desnivel acumulado positivo:  1450 m;     Desnivel acumulado negativo: 1.450 m 
Tiempo: No tengo referencias horarias de nuestra vez, pero como aproximación pueden considerarse unas 8 horas o más entre subida, bajada, tiempos muertos, tiempos de espera en las chimeneas (puede haber "atasco" de gente), etc.

Track: 
Ajeno, de internet (pincha aquí para acceder al track en wikiloc).


Fecha:  25 de julio de 2009

Nos levantamos no demasiado temprano, aunque la actividad de los demás montañeros, que se preparan para partir, pronto te va desperezando. Muchos van tirando hacia el refugio del Respomuso, y da una cierta envidia verles partir hacia allá... pero tenemos que centrarnos en nuestros planes.

No tenemos excesiva prisa, ya que calculamos que tenemos tiempo de sobra. Desayunamos, recogemos y dejamos nuestra mochila medianamente preparada para que luego tardemos poco en partir una vez aparcado el coche.


Recogiendo nuestro vivac, junto al embalse de La Sarra

Cogemos el coche y nos dirigimos al Portalet, pasamos junto a las pistas de esquí y luego la frontera francesa, donde enseguida tenemos delante nuestra este majestuoso pico. Muy poco después de pasar la frontera se encuentra la zona donde se debe dejar el coche, en los márgenes de la carretera. Hay bastantes más coches aparcados, ya que al parecer también es un lugar bastante escogido para pasear, tanto por los alrededores como subiendo al refugio de Pombie.

Nada más pasar la frontera francesa vemos asomar este majestuoso pico. También vemos los zigzageantes senderos de la parte inicial de su aproximación

Una vez hemos aparcado, sacamos nuestras mochilas, nos echamos crema de protección solar y nos calzamos las botas... ¡maldición, se me ha roto el cordón de una de las botas!... tienen muchísimos años (más de 15 años y mucha tralla) y es normal que acabara pasando, pero ahora es un buen contratiempo. Bueno, no pasa nada, me hago un nudo en el cordón roto y cojo un cordón de las zapatillas por si acaso como repuesto... la ascensión no es del todo fácil y hay que intentar que todo esté en buenas condiciones.

Preparándonos para partir y yo arreglando mi bota

La mochila es abultada porque aunque llevamos poca ropa y comida (sólo para pasar el día y no llevamos saco de dormir, infiernillo, ni nada de eso), hay que llevar cuerda (llevamos una de 70 metros), arnés, casco y algo de “ferretería” (descensores y algunos elementos de autoaseguramiento por si acaso).

Una vez estamos listos, cogemos las mochilas y partimos. Se parte desde 1700 metros de altitud aproximadamente. El tramo inicial es una pradera más o menos horizontal, luego una empinada colina con un zigzageante sendero que nos sube 400 m de desnivel hasta el collado o col de Pombie (unos 2100 m) y luego un recorrido de suave descenso hasta el refugio de Pombie (unos 2000 m).

Foto de partida, con el Midi asomando por el fondo

La subida al col de Pombie junto con el calor, nos hace sudar un poco en este pequeño aperitivo.

Vista atrás subiendo al col de Pombie. Se ven los coches aparcados en la carretera
 
Unos 45-50 minutos después de haber salido coronamos el col de Pombie. El Midi se va mostrando en todo su esplendor y resulta verdaderamente impresionante. Por detrás vamos dejando unas magníficas vistas en las que destaca el Anayet y su peculiar forma de pezón de origen volcánico, como he explicado antes.

En el collado de Pombie, el Midi empieza a mostrarnos sus enormes dimensiones. Hay algunos neveros todavía
A nuestra espalda resalta a lo lejos el Anayet

El camino desde el col de Pombie hacia el refugio es bastante bonito y agradable al ser cómodo, discurrir en suave descenso y tener bonitas vistas. No nos lleva mucho más de 10-15 minutos el plantarnos en el refugio de Pombie. En total aproximadamente 1 hora para llegar al refugio desde el coche.


Del col de Pombie al refugio es un cómodo sendero en suave descenso y con bonitas vistas
A la izquierda del culo del caballo vemos ya el refugio y, por encima de él, claramente marcado el sendero que lleva al col de Suzón, nuestro siguiente punto de paso

Cuando estamos ya al lado del refugio podemos contemplar el Midi D'Ossau en todo su esplendor. Para hacernos una mínima idea de sus dimensiones solo hay que pensar que nos encontramos a 2000 m de altitud y su cima está a 2884 m. ¡Vaya paredones! Una descomunal pedrera, conocida como Gran Raliere, destaca por su lado izquierdo

Impresionantes dimensiones. Estamos a 2000 m de altitud y la cima del Midi, aunque realmente queda ligeramente por detrás, está a 2884m. La pedrera, conocida como Gran Raliere, es descomunal.

El refugio está en un sitio idílico, junto a un ibón. Llegamos y recargamos agua en la fuente, mientras no dejamos de mirar embobados estas descomunales dimensiones y verticales paredes. Afinando bastante la vista se puede observar que hay escaladores atacando estas paredes. Estamos todo el rato embobados y se nos pasa un buen puñado de minutos, más de media hora, disfrutando de este sitio tan agradable y con unas vistas tan espectaculares... no me extraña que haya mucha gente que suba aquí simplemente de paseo para disfrutar de este espectacular sitio.

El refugio está junto a un bonito ibón
No me extraña que haya gente que simplemente suba hasta aquí a dar un paseo y disfrutar del lugar
Estamos junto al refugio embobados mirando los paredones
Si se afina muchísimo la vista se pueden contemplar escaladores, como hormiguitas en estas inmensas paredes

Proseguimos y dejamos atrás el refugio de Pombie, para dirigirnos al col de Suzón. Primero tenemos que cruzar un incómodo y gigantesco mar de rocas formado por las rocas sueltas “escupidas” por el Midi y que por su mayor tamaño han rodado más allá de las pedreras. Atravesar esa incómoda zona lleva bastantes minutos y es bastante machacante, pero tras pasar esta especie de tortura por fin recuperamos el sendero “limpio.

Mirada atrás, ya acercándonos al col de Suzón. Se aprecia la enorme zona de grandes rocas que hemos tenido que cruzar, y detrás de ella se aprecia todavía el refugio

Finalmente llegamos al col de Suzón y podemos ver el valle del otro lado, donde las nubes a lo lejos parecen estar a nuestra altura.
 
Vistas del valle que hay al otro lado del col de Suzón. Las nubes parecen estar a nuestra altura

Ahora tenemos que girar a la izquierda y subir por lo alto de la arista herbosa en dirección a las paredes de roca. Es un recorrido empinadillo que te hace resoplar un poco.

Tras unos cuantos minutos de subida llegamos a la roca. Hay bastante gente aquí, así que parece que vamos a tener que esperar turno para entrar en la primera chimenea, que está aquí justo al principio de la roca. Hay gente que está de bajada o de paso, y que parece que no van a subir por la chimenea, por lo que al final no habrá que esperar tanto. Aprovechamos para hacer un descanso y disfrutar del magnífico paisaje.
Vista atrás. El col de Suzón, donde está el cruce de senderos, ya ha quedado bastante abajo
Hay unas excelentes vistas desde aquí. Balaitús y Pallas por el fondo

Aprovechamos también el tiempo para irnos equipando con el arnés y el casco. En principio no tenemos previsto usar la cuerda, pero hay que llevar puesto el arnés por si acaso, para estar preparados.

Equipándonos al inicio de la primera chimenea

No pasa demasiado tiempo cuando al fin tenemos libre la primera chimenea. Se trata de una chimenea que no es totalmente vertical pero es algo técnica ya que no tiene muchos agarres. No me atrevería a decir un grado de dificultad, pero algunas reseñas le dan II+. No es que sea muy difícil, pero sí algo técnica... en mi opinión claramente más que la segunda chimenea a la que suelen dar también II+ de grado, quizás porque esta segunda es muy vertical y bastante más expuesta que la primera, aunque sea más fácil técnicamente. Esta primera chimenea mide unos 15-20 metros.

Sube primero Fran, luego yo y por último José. Como digo, la chimenea tiene algún que otro paso ligeramente técnico, pero lo más complicado está justo al final. Allí hay una placa lisa para finalizar la chimenea que cuenta con la ayuda de un par de clavijas, bastante necesarias. Fran llega a ella y tiene algunas dificultades para subirla, pero una ayudita desde abajo cuando llego yo le facilita bastante las cosas. Cuando la ataco yo me pasa lo mismo, no es del todo fácil y José que acaba de llegar tras de mí me ofrece alguna pequeña ayudita también. Cuando le toca el turno a José le pasa también lo mismo, pero ya no tiene nadie por detrás que le dé ese empujoncito que viene muy bien, pero como justamente baja un francés con la cuerda sacada aprovechamos para decirle que le tire un cabo a José, y así puede superar el paso más fácilmente.

José superando el último paso de la primera chimenea, con una pequeña ayudita que viene muy bien.

Tras haber superado la primera chimenea, toca un tramo que mezcla andar con trepadas fáciles, así que las manos se usan constantemente. Es importante no perderse e ir encontrando los puntos de paso. Siempre se va más o menos subiendo con tendencia hacia la derecha.
 
Entre chimenea y chimenea también hay trepadas y las manos se usan constantemente

Llegamos a la segunda chimenea, que impone un poco para hacerla sin cuerdas, ya que son nada menos que 25 metros verticales. Hay gente metida en ella, que va con cuerdas, pero no tardamos mucho en poder meternos en ella.

Las piedrecillas caen como proyectiles desde arriba, silbando al pasar junto a ti, así que el casco es totalmente fundamental e imprescindible, pues las piedras no son de gran tamaño pero sí que bajan con mucha fuerza y te pueden dar un disgusto importante. De hecho tanto Fran como José reciben impactos de piedra en su casco.

Aunque de primeras intimida un poco, optamos por no usar la cuerda, a no ser que metidos en la chimenea lo veamos aconsejable. Al igual que en la anterior chimenea, vamos subiendo Fran, yo y José, por este orden. Vamos uno detrás de otro.

La chimenea da bastante respeto por lo vertical y aérea que es, pero tiene buenos agarres. Las reseñas le dan un II+ de dificultad, pero la dificultad es más por lo aérea y vertical que es y no por que tenga una cierta dificultad técnica.

Realmente esta chimenea tiene dos posibilidades de subirla: por un diedro o unos metros por su derecha. Por el lado derecho tiene mejores agarres, pero hay un grupo que está rapelando por ahí, así que hemos optado por el diedro.
Estoy trepando la segunda chimenea. Hay gente a sus pies, que acaba de rapelarla.
Fran va por delante de mi, ya acabándola

Entre la 2ª y la 3ª chimenea tenemos algunos minutillos de subida empinada pero algo más tranquila en cuanto a trepadas. Eso sí, las vistas son cada vez mejores, pues hemos ganado altura muy rápidamente.Nos debe quedar todavía aproximadamente hora y media de subida.

Entre la segunda y la tercera chimenea
El col de Suzón queda ya muy abajo

Ahora tenemos que localizar la tercera chimenea, la más alta con unos 50 metros de altura, pero también la más fácil, pero...

... nos liamos y nos pasamos la tercera chimenea y nos vamos más a la derecha, a otra chimenea muchos metros más allá... vaya cagada... pero por lo que he visto por internet, no somos los únicos a los que le ha pasado.

Pues eso, una cagada, porque nos acabamos metiendo en una chimenea bastante más complicada. Ya metidos en ella, y dándonos cuenta de que nos hemos debido de haber colado, casi que la mejor solución que se nos ocurre es seguir progresando por ella como podamos, hasta intentar encontrar terreno menos "hostil" donde poder observar e intentar recuperar la ruta de subida.

En lo alto de la tercera chimenea hay una cruz metálica, la cruz del portillón. Esta cruz sirve para orientarse y localizar la tercera chimenea cuando vas de bajada. Nosotros intentaremos coronar esta chimenea donde nos hemos metido y una vez arriba intentar localizar la cruz.

Según vamos progresando por esta larga chimenea, la cosa se va complicando por momentos, y nos vamos encontrando pasitos que dan su respeto y que rondarán incluso el III+. Lo peor de todo es que cada vez que te enfrentas a uno de estos pasos, no sabes si el siguiente va a ser peor todavía. Pensamos, que a las malas montamos un rápel de fortuna y bajamos de esta larga chimenea... sería nuestra escapatoria.

Nuestra peculiar chimenea tiene pasitos bastante respetables; muy verticales y con pocos agarres

Unos pasos cada vez más complicados acaban afortunadamente con dar por finalizada esta chimenea, Cuando salimos por arriba y echamos un vistazo localizamos la famosa cruz del Portillón. Está a nuestra altura, pero por lo menos 50 metros más para allá. Además justamente vemos a un montañero rapelando esa tercera chimenea.

El terreno es vertical y tenemos que buscarnos la vida para intentar llegar a la cruz del Portillón... a base de una delicada travesía.

La cruz del Portillón se ve que queda unos 50 m más allá... toca hacer una delicada travesía hasta poder alcanzarla

Yendo con un poco tendencia de subida, conseguimos ir resolviendo el tramo hasta recuperar la ruta normal, unos metrillos por encima de la cruz del portillón... todo un alivio después de haber vivido momentos de una cierta tensión.

Lo que toca ahora es subir por una enorme pedrera de grandes pedrolos y una pendiente más que considerable, aunque ya no hacen falta las manos. El sendero está perfectamente marcado y, por tanto, afortunadamente ya no tiene pérdida. Como digo, la pedrera tiene una pendiente notable, así que el sendero va zigzageando para ir ganando altura por ella. Requiere su esfuerzo, así que no tardamos mucho en hacer una breve parada. 

Ahora toca una enorme pedrera de grandes piedras y fuerte pendiente
La pendiente es muy fuerte, pero el sendero, muy marcado, zigzaguea para hacer más razonable su subida

No tardamos mucho en continuar. Todo este tramo de pedrera se hace pesadísimo e interminable... son muchiiiisimos minutos subiendo por una pendiente agotadora y realmente monótona... Es un tramo un tanto desagradable por este motivo, pero la altitud ya es considerable y las vistas magníficas. Esta zona es conocida como "Rein de Pombie".
Como todo tiene su final (aunque no lo parezca), acabamos llegando a través de esta interminable pedrera, hasta la cresta cimera que nos llevará a la cumbre. A la llegada a la cresta, tenemos a nuestra derecha la punta más septentrional de la cresta cimera. En ella hay un grupillo de cuatro montañeros contemplando el paisaje, así que decidimos que es mejor acercarse a ella a la vuelta, que estaremos solos, y ahora prosigamos hacia la cumbre.
 
Cuatro montañeros asomados por la punta más septentrional de la cresta cimera

Bien. Entonces solo queda recorrer la cresta para llegar a la cumbre. No es un recorrido muy largo, y no lleva muchos minutos, pero es un recorrido algo aéreo, con pequeños destrepes y trepadas.

Ya tenemos la cima a tiro...
... así que habrá que ir a rematar la faena

Tras esos minutos de recorrido por la cresta, acabamos alcanzando la cumbre. Ninguno de los tres puede disimular su alegría por haber alcanzado esta interesante cumbre. Por supuesto nos hacemos la correspondiente foto cimera.
 
Cumbre del Midi D'Ossau

No paramos de contemplar el paisaje tan magnífico que tenemos, mires por el lado que mires. El Midi D'Ossau es un pico solitario, por lo que está "despejado" a su alrededor y por tanto las vistas paisajísticas son amplísimas. Encima, el día tan estupendo que nos acompaña, ayuda a que tengamos estas exclusivas vistas a nuestro alrededor.
 
Vistas al sur. Anayet en término medio
Los coches están allí abajo, pero ya casi ni se intuyen
La punta septentrional de la cresta, donde estaban los cuatro montañeros, que ahora se les ve un poco más abajo iniciando el descenso
Vignemale al fondo. Los Infiernos y su característica marmolera por la derecha
Vista al oeste, con unos bonitos ibones en el lado derecho. Por la izquierda asoma en primer plano el Petit Pic
Un zoom de los ibones
Vistas al norte

La cima principal del Midi D'Ossau, donde nos encontramos, se llama Gran Pic y al oeste tiene una gran aguja muy característica y afilada, que destaca en la silueta del Midi D'Ossau aunque se contemple desde muy lejos; esta aguja se llama el Petit Pic. Desde la cima me llama muchísimo la atención lo afilado que es esta aguja llamada Petit Pic... pienso que parece muy inaccesible... sin poder imaginar en ese momento que un año después la coronaría... pero esa es otra tremenda aventura que cuento en Midi D'Ossau por arista Peyreguet (próximamente).

En la cima se está tremendamente a gusto No hace ni viento ni frío, con una temperatura muy agradable, y es todo un lujo tener unas vistas tan amplias. Eso hace que nos tiremos alrededor de 2 horas disfrutando de la cima, en las que además de deleitarnos con las vistas, aprovechamos para comer tranquilamente, charlar... y pegarnos una panzada de comer pipas. Sí... sí... no me he equivocado ni exagero... nos tiramos unas 2 horas en la cima, je, je, je, je.

Nada menos que 2 horas que nos tiramos disfrutando de la cima

Finalmente decidimos iniciar el descenso, aunque tampoco sin mucha prisa. Recogemos todo e iniciamos el recorrido de la cresta en sentido inverso, hacia la punta septentrional. Allí nos asomamos durante unos minutos a contemplar las vistas, que son magníficas como en cualquier sitio que te asomes de este pico.

Recorremos la cresta en sentido inverso. Vista atrás, hacia la cima.
Vistas magníficas también desde la punta septentrional. Una presa y su pantano muchísimos metros por debajo nuestra
Otra foto con el Petit Pic detrás

Tras habernos asomado, toca ya descender definitivamente. Bajamos por la larga pedrera, en busca de la cruz del Portillón, para localizar la tercera chimenea.

Bastantes minutos después alcanzamos la cruz del Portillón. La pedrera también se ha hecho un poquillo larga de bajada, pero ya nos la hemos quitado de encima.

Alcanzamos la cruz del Portillón, muy útil para orientarse y localizar de bajada la tercera chimenea

Por los alrededores de la cruz del Portillón intentamos buscar la instalación de rápel... pero no la vemos. Yo veo que la chimenea no es muy complicada de destrepar y comienzo a destreparla. José se queda un poco obsesionado en encontrar el rápel, no acepta el no encontrarlo, y Fran se queda con José. Finalmente, cuando ya voy por la mitad del destrepe, localizan el rápel. Yo continúo y llego abajo cuando ellos todavía están empezando a rapelar, y aún les queda un segundo rápel, ya que la cuerda no da nada más que para hacer la mitad de la chimenea. En resumidas cuentas, ha salido mucho más rentable destrepar, y no es complicada.

Fotografío a mis compañeros rapelando cuando yo casi he destrepado la chimenea
Mientras espero a mis compañeros contemplo el magnífico espectáculo visual

Tras un rato de espera, finalmente nos juntamos los tres y continuamos.

Al rato llegamos a la segunda chimenea. Montamos el rápel y la rapelamos. Se agradece que sea tan vertical, pues así el rápel es más cómodo. El rápel ya no va por el diedro, sino por su derecha.

Fran rapelando la segunda chimenea, que para rapelar se agradece que sea vertical

Al aterrizar al pie de la segunda chimenea tras el rápel, me doy cuenta que apenas sobran un par de metros de cuerda... lo que me indica que nos hemos equivocado de cuerda, pues queríamos haber traído una de 70 metros y nos hemos traído por error ésta que es de 60 metros. No obstante ha llegado bien de longitud, así que nos vale.

Recogiendo la cuerda al pie de la segunda chimenea.

 Continuamos y llegamos a la primera chimenea, que también rapelamos.

Inicio el rápel de la primera chimenea. Fran ya está abajo
Fran me fotografía rapelando la primera chimenea

Una vez hemos rapelado la primera chimenea, ya recogemos la cuerda, y nos quitamos arneses y casco. Nos despedimos de las paredes y cambiamos la roca por el sendero herboso.

Nos despedimos de las paredes y cambiamos la roca por el sendero herboso

Descendemos hasta el col de Suzón y allí giramos a la derecha para seguir descendiendo y encaminarnos hacia el refugio de Pombie.

Nos toca otra vez atravesar el pesado tramo de grandes rocas, que de vuelta se hace más pesado todavía, pero nada más acabarlo enseguida está el refugio.

Hacemos una parada de relax en el refugio. Bebemos agua de la fuente, y nos sentamos un rato a relajarnos contemplando las paredes, como si nos costara despedirnos de ellas.

Parada del relax junto al refugio, a modo de despedida... por esta vez

Tras un buen rato de cháchara y contemplación, decidimos ya bajar hacia el coche. Yo me percato que una de mis botas se está rompiendo irremediablemente; habrá que comprar otras (bueno, las suelas también están muy gastadas), pero después de más de 15 años que tienen no me puedo quejar de que no hayan resistido la tralla de hoy.

En algo menos de una hora estamos en el coche, soltamos las mochilas y nos volvemos a encaminar al embalse de la Sarra, para vivaquear en el mismo sitio.

A la mañana siguiente solo toca levantarse tranquilamente, recoger y coger el coche de camino a Madrid, llevándonos un muy bonito recuerdo de esta montaña, lo que propiciaría que un año después volviéramos.

El Midi D'Ossau visto desde los ibones de Anayet, en otra ocasión. Se desmarca del Gran Pic claramente la aguja del Petic Pic

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