sábado, 14 de mayo de 2016

Cresta integral de Benicadell (IV+/V)

Cresta integral de Benicadell (IV+/V)
Año 2016. Participantes: Fran, Pocho  yo

Quien no la conozca seguro que no se imagina ni por asomo que en la provincia de Alicante tenemos esta maravilla: una cresta de nada menos que 1000 metros de recorrido en la que ninguno de ellos tiene desperdicio y con unas características que poco tienen que envidiar a algunas de las famosas crestas de Pirineos y Picos de Europa.

Después de la jornada de ayer en el Puig Campana y en la Sierra de Toix, hoy toca hacer esta increíble cresta.

Nuestra idea es hacer la cresta íntegra durante la mañana, comer y coger el coche para Madrid. Solo tenemos una idea aproximada de lo que nos puede llevar en tiempo la cresta, ya que los tiempos que he leído de otras reseñas no me acaban de encajar del todo, pero en cualquier caso, el plan así planteado parece factible, aunque sea a costa de ser flexible en cuanto a la hora de comer. Sólo debemos tener en cuenta que por la tarde hay probabilidad de lluvia, contando con la definición de tarde que comienza a partir de las 12, por lo que cuanto antes hagamos cima mejor; para la bajada ya no habría problema.

Datos:
Actividad: Arista y escalada;      Zona: Levante
Dificultad (arista): Dificultad máxima: IV+/V en la entrada y IV en el recorrido
CimasBenicadell (1104 m)
Longitud total: 7,1 km;     Desnivel acumulado positivo650 m;     Desnivel acumulado negativo: 650 m.     Longitud de la arista:  supera los 1000 metros
Características de la aproximación y regreso: Fácil aproximación, primero por pista y luego por senderillo, sin ninguna dificultad. El posterior descenso desde cima es, tras unos metros iniciales de "cresteo" fácil y sin grandes problemas para abandonar la cima, por sendero bien marcado y posterior pista.
Características de la arista: Bastante larga, superando los 1000 metros de recorrido. Muy aérea y con continuas trepadas, varias de ellas rondando el grado IV. Roca caliza inicialmente algo descompuesta pero que va ganando mucho el calidad y compacidad según se avanza. Necesarios dos largos de escalada para "entrar"en la arista por el sitio más habitual, con un paso que ronda el V. Existen otra alternativa de entrada más fácil pero menos elegante y más descompuesta. Si no se va a hacer la arista completa, existen varias posibilidades de incorporarse a ella, especialmente en su mitad.
Paso clave: Para mí, el paso más destacable es el inicio de la travesía del primer largo de entrada a la arista, por encima de la cuevecilla. Luego en la arista hay varios pasos similares entre ellos en cuanto a dificultad, rondando el IV de dificultad. Los puntos más conocidos son el "paso del burro", que no presenta mayor dificultad que superar el vértigo al transitar por un filo, y la conocida como "fisura oblicua", ya cerca de cima, que las reseñas le dan IV+ pero para mí no pasa de IV y no es más complicado que muchos otros pasos de la arista.
Equipamiento: Parabolts y reuniones donde son necesarias... y mucho más... en mi opinión está muy sobreequipada, especialmente en su segunda mitad.
Material: Al menos un par de friends por precaución y cuatro o cinco cintas exprés, una cuerda de 60 y recomendable llevar pies de gato. Pero si se esquivan los dos largos de entrada, para los acostumbrados a este tipo de recorridos sería posible hacer la cresta incluso sin cuerda y sin pies de gato. No obstante, esto último no es lo recomendable. 
Posibilidades de escape: Difíciles antes de completar cerca de la mitad de la cresta y en la parte final. Por la zona central hay varios puntos en los que es posible abandonar o incorporarse a la cresta fácilmente por su vertiente sur.

Tiempos:

Nuestros tiempos aproximados, yendo tranquilos e incluyendo paradas, han sido los siguientes:
  • 30min del coche al inicio de la cresta
  • 30min de espera a la cordada precedente
  • 1h o algo menos, de los dos largos de escalada de entrada a la cresta
  • 20min o algo menos de recoger todo y encordarnos en "modo ensamble".
  • 3h25min en recorrer toda la cresta hasta la cima
  • 25min de estancia en cima
  • 1h de descenso, incluyendo los 10 minutos que dedicamos a la visita de la Cava de Benicadell 
En total, de coche a coche tardamos 7 horas

Track: 
Grabado in situ, filtrado y depurado (pincha para acceder al track en wikiloc)



Fecha: 13 de marzo de 2016


Nos despertamos sin madrugar demasiado; mi cálculo es dejar el coche e iniciar la aproximación hacia las 9 de la mañana. Como estamos a unos 40 minutos en coche calculamos que está bien levantarse entre las 7 y las 7:30, aunque finalmente es más bien a esta última hora a la que nos ponemos más o menos en marcha, después de remolonear un poco.

En la calle hace incluso mejor temperatura que dentro del chalet, aunque sigue haciendo bastante frío. El día pinta soleado, aunque sabemos que para la tarde hay probabilidades de lluvia. Esperemos que esas posibles lluvias no se presente al inicio de la tarde desde el punto de vista estricto, es decir a partir de las 12 de la mañana. Pero, en lo que vemos, por ahora el día pinta bien.

No tardamos mucho en cerrar el chalet y partir con el coche. La última población por la que se pasa es Beniatjar, donde nos liamos un poco con las explicaciones de la reseña que llevamos, pero finalmente cogemos la carretera correcta, que va a Rafol de Salem, y aproximadamente un kilómetro más adelante vemos la amplia pista de tierra que sale por la derecha. No presenta ninguna duda ya que la pista es muy amplia y clara. Luego hay que seguir la pista aproximadamente kilómetro y medio hasta llegar a una intersección, que se coge a la derecha hasta llegar a una casa que es la casa forestal de Les Planisses. A partir de ahí la pista, que hace una curva, está cortada por una barrera.

Dejamos el coche junto a la casa y nos preparamos tranquilamente. Inmediatamente llega otro coche con tres ocupantes que también se preparan rápidamente y salen antes que nosotros. Nosotros nos lo hemos tomado con calma decidiendo qué cosas y qué material nos llevamos.

Finalmente estamos listos y echamos a andar. Primero por la continuación de la pista de tierra tras pasar la barrera, hasta que cogemos una pista asfaltada que sube por la izquierda. Tras subir esta empinada pero corta pendiente pasamos a coger el sendero que sale por la derecha y que se ve que se encamina en dirección hacia la cresta.

Andado por la continuación de la pista, que tras la barrera ya no es tan amplia como antes

En 30 minutos desde que dejamos el coche llegamos al inicio orográfico de la cresta, donde se sitúa el punto por donde se accede a ella si se hace su recorrido integral. Allí están los tres ocupantes del otro coche que habían empezado a andar antes que nosotros. Es un guía con dos clientes. Le pregunto extrañado si a la cresta se accede por done lo están haciendo ellos, ya que yo pensaba que estaba un pelín más adelante, a la vuelta de la cresta. Me contesta que sí, que se puede acceder por una canal a la vuelta de la cresta pero que está un poco descompuesto y por aquí es más entretenido y vistoso ya que tiene dos largos de escalada. Realmente este es el sitio que estaba buscando para acceder a la cresta, el de los dos largos de escalada, así que al final nos ha venido muy bien que hayan venido delante de nosotros para localizar el sitio más fácilmente.

La pega es que nos toca esperar turno, así que nos acomodamos y picoteamos mientras ellos resuelven el primer largo. Le propongo a Fran que yo encabece estos dos primeros largos y luego él encabece el otro largo que hay en la cresta, el conocido como el de la fisura oblicua. A Fran le parece bien la propuesta.

Observo que la primera parte de este primer largo, hasta la travesía, se puede hacer muy fácilmente por el lado derecho, pero el guía tira directo por todo el centro del muro, donde hay un clavo para asegurar a mitad de muro. Se ve liso y el guía hace un titubeo allí, así que Fran comenta en voz baja que ahí debe haber un pasito. Sin embargo llega a la travesía y empieza a hacerla aparentando facilidad. Llega a la reunión y luego empiezan a escalar los dos clientes. Yo me empiezo a preparar tranquilamente.

Cuando el segundo cliente ya está llegando a la reunión yo calculo que es el momento de ir empezando. Al igual que el guía, yo también voy a ir por mitad del muro. Hemos perdido algo más de media hora con la espera, pero por fin vamos a empezar.

Como llevamos solo una cuerda, me ato en la mitad de la cuerda y Fran y Pocho se atarán a cada uno a uno de los extremos de la cuerda respectivamente. Son dos largos de menos de 30 metros cada uno, razón por la que nos es suficiente con una única cuerda de 60 metros.

Salgo y enseguida alcanzo el clavo. El paso que creíamos peleón al final no resulta muy complicado y enseguida  llego a donde empieza la travesía. Allí hay dos clavos, pensados para intentar que la doble cuerda no roce mucho. Aseguro en los dos clavos y me dispongo a hacer la travesía... ¡jolín!... tiene un comienzo bien raro, pues tiene un paso en el que no hay pies, en culpa por parte de una cuevecilla, y los agarres para manos son malucos y romos. Finalmente, equilibrio, estiramiento (o mejor dicho un tremendo espatarramiento, para los que no tenemos una buena estatura) y confianza son los ingredientes para resolver un paso que podría rondar el V de dificultad. Un pelín adelante hay otro paso sin pies, o mejor dicho con pies en adherencia casi vertical, pero hay un buen agarre para manos para compensar y poder gorilear, y ya fácilmente se llega a la reunión, en la que hay dos chapas.

En primer plano el muro inicial y arriba yo intentando resolver el pasito inicial de la travesía...
... que resuelvo con un tremendo espatarramiento
 
Monto reunión y enseguida suben Pocho y Fran. No les veo durante casi todo el largo, pero les oigo sorprenderse también con el pasito del inicio de la travesía. En el segundo tramo sin pies es donde ya les puedo ver. Enseguida nos juntamos en la reunión.

Pocho intentado el paso inicial de la travesía. Como se ve, la cuevecilla de la izquierda te deja sin apoyos de pies
Pocho en el otro paso de la travesía
Fran en el mismo punto

Inicio el segundo largo, que tal y como habíamos previsto encabezo yo, en parte para no tener que deshacer el estar yo atado al centro de la cuerda. Directo hacia arriba pasando por un clavo, aunque luego me salgo ligeramente a la izquierda al espolón. Llego arriba y encuentro la reunión. Este largo es bastante fácil y posiblemente no pase de IV.

Iniciando el segundo largo


Sube Pocho, y cuando me alcanza le digo que siga unos metros más para alcanzar una amplia plataforma que se intuye un poco más arriba y que parece un poco más apropiada para poder recoger todo y prepararnos para seguir, que esta reunión en un sitio tan raquítico como incómodo. Cuando llega Fran hace lo mismo. Una vez están los dos arriba desmonto la reunión y subo para juntarme con ellos.

Pocho llegando a la segunda reunión
Recogiendo la reunión, antes de subir a juntarme con Pocho y Fran



Decidimos que vamos a ponernos ya en "modo ensamble" y recorrer la cresta de esta forma. Pocho, que es el que no tiene experiencia en este tipo de actividades, es el que irá en medio. En cabeza irá Fran y yo iré el último. En principio la idea es hacer toda la cresta así, salvo el largo de la fisura diagonal en el que nos pondríamos en "modo largo" (aunque al final luego no fuera así).

Nos preparamos la cuerda y nos la colocamos en ensamble. Hemos discutido cuánta distancia dejamos entre nosotros y al final hemos pensado que con unos 9 metros nos irá bien. No queremos tampoco llevar demasiados metros de separación al ir tres y además no tener Pocho rodaje en este tipo de actividades, aunque ya sabemos, por la jornada de ayer y por los largos de entrada a la cresta, que Pocho no va a ser ningún problema... nos ha demostrado que está por encima de las situaciones.

Decidimos seguir de momento con los pies de gato, ya que la apariencia que tiene es que nos van a venir bien, al menos de momento. Ya veremos más adelante el momento de quitárnoslos.    

Empezamos a recorrer la cresta, que enseguida nos maravilla al deleitarnos con trepadas continuas en un ambiente aéreo y magnífico debido a la estrechez y altura de la cresta.

Como zona mediterránea, no puede faltar algo de vegetación, aunque ésta como es lógico en este lugar tan inhóspito, escasea mucho.
Pocho avanzando por la cresta
El recorrido no deja de maravillarnos
Los pies de gato no son indispensables pero vienen muy bien
Coronando una de las trepadas
Que se interrumpen con pequeños destrepes y brechitas, que tampoco dan ni un metro de tregua
Y enseguida estás trepando de nuevo

Pocho destrepando y Fran ya en otra brecha
 
Como digo, las trepadas son continuas, solo interrumpidas con algún corto destrepe o unos metrillos en horizontal. Fran está maravillado con la cresta y yo igual; incluso no puede reprimir el hacer un comentario diciendo que tenemos que meter más crestas en nuestros planes de actividades aunque sea a costa de sacrificar escaladas. El recorrido es bien estrecho, con paredes verticales cayendo a ambos lados.
 
Más destrepes y brechas en un aéreo ambiente. Magnífica esta cresta.

Seguimos avanzando. El recorrido no ofrece ninguna duda: siempre por el "filo del cuchillo". El sol se alterna al pasar nubes que lo tapan y descubren constantemente. Al sol se está bien incluso en manga corta, pero en cuanto se va el sol y como sopla aire, tenemos que volver a ponernos la camiseta térmica de manga larga encima o debajo de la manga corta. Así que tras algún intento de ir en manga corta, al final hemos claudicado y nos hemos acabado poniendo la camiseta térmica de manga larga, en mi caso debajo de la camiseta de manga corta, ya de forma definitiva.

Seguimos trepando, y de momento seguimos con los pies de gato

Pocho posando para que le fotografiemos...
...desde los dos lados
Lo dicho: los pies de gato vienen muy bien
En un punto un pelín más tranquilo Pocho y yo decidimos parar unos segundos y cambiar de nuevo los pies de gatos por las zapatillas. Los pies de gato vienen muy bien, pero Pocho y yo tenemos nuestros pies que ya no aguantan más tiempo los pies de gato. No obstante, llevaremos a mano los pies de gato para el largo de la fisura oblicua y por si en algún otro momento los necesitáramos. Sin embargo, Fran decide seguir con los pies de gato, ya que no le molestan; se ha comprado unos Mythos con los que está muy cómodo y no necesita quitárselos enseguida como nosotros. La verdad es que por mi parte podría haberme traído los pies de gato que uso para el rocódromo, pues sería una excelente opción para poder aguantar toda la cresta con los pies de gatos puestos, ya que tampoco hace falta llevar unos de mejores prestaciones.
 
Parece que aquí ensancha un pelín
Es un buen sitio para cambiarse irremediablemente a las zapatillas. Por atrás se aprecia que la cresta es todo el rato muy afilada y esbelta

El guía con los clientes van prácticamente al mismo ritmo que nosotros, así que más o menos nos mantenemos a la misma distancia, de unos 150-200 metros aproximadamente. Se ve que lleva a los clientes a buen ritmo con idea de estar de regreso para comer. Mejor, porque pensábamos que íbamos a tener que ir frenados tras ellos o tener que adelantarles, y sin embargo tenemos muchísimo margen de camino despejado.

El recorrido de la cresta es larguísimo. Son nada menos que 1000 metros de cresta, de los cuales no tiene ninguno de desperdicio: la cresta mantiene en todo momento su carácter afilado y aéreo y las trepadas no paran de sucederse una detrás de otra.

Todavía queda un montonazo de cresta

Llegan algunos puntos en los que las brechas dan lugar a trepadas no muy largas pero sí muy verticales, que en mi opinión incluso alcanzan el IV de dificultad en algunas de ellas. En algún caso incluso nos ponemos los pies de gato para poder superar las trepadas y una vez superadas nos volvemos a poner las zapatillas. No obstante siempre seguimos en ensamble.

Una de las numerosas trepadas verticales. No hay muchos agarres pero los que hay suelen ser buenos...
Aún así, algo hay que emplearse para superarlas

 Seguimos en un ambiente increíble. Estamos disfrutando de lo lindo.

Más destrepes...
Seguidos de nuevas trepadas

Continuamos y llegamos a un punto en el que hay una buena trepada que tiene pasos de adherencia. Al parecer el recorrido habitual de la arista es esquivarla por la izquierda... pero como tampoco lo vemos excesivamente complicado optamos por aventurarnos a trepar directamente, confiando en que no nos encontremos nada después que nos haga recular. Eso sí, nos ponemos los pies de gato y Fran también recurre a colocar un par de friends según avanza, para trepar con seguridad. También seguimos en ensamble.

Pocho y yo nos volvemos a calzar los pies de gato...
...para poder resolver esta trepada por todo el filo, en lugar de seguir la ruta normal que la escaquea por la izquierda

Hemos observado que ya hacia la mitad de la cresta existen algunos puntos por la izquierda donde es posible abandonarla fácilmente. Igualmente es posible incorporarse a ella en estos puntos si no se quiere hacer entera, cosa que en principio no recomiendo ya que aunque la segunda mitad es todavía más interesante aún, la primera mitad de la cresta desde luego tampoco tiene desperdicio. Digamos que la cresta se podría dividir en tres tercios (quizás unos más grandes que otros) desde este punto de vista, siendo posible abandonar o incorporarse fácilmente a la cresta en algunos puntos del tercio central, y sin embargo realmente complicado hacerlo en los otros dos tercios. Esto siempre ocurre por la vertiente sur, o izquierda según se recorre la cresta, siendo la otra vertiente muy inaccesible en todo momento.

Cuando ya llevamos un buen trecho de cresta llegamos a unos metros un pelín más tranquilos en los que, aunque la pendiente sigue, ésta se modera y la arista ensancha un poco, con lo que es posible avanzar sin tener que usar las manos. Es uno de los escasísimos momentos en la cresta en los que no es necesario usar las manos, y el único en el que esto ocurre en una cierta cantidad mínima de metros, lo que es señal de lo "entretenida" que es esta cresta. Aquí aprovechamos para hacer una parada para un picoteo.

La visión que tenemos de lo que nos queda nos maravilla aún más, con un aspecto compacto, aéreo e intimidatorio. También comprobamos que aunque llevamos muchísima cresta recorrida, aún nos queda un montonazo por recorrer; son tremendas las dimensiones longitudinales de esta cresta.

Nos resulta Increíblemente una zona en la que se puede avanzar sin usar las manos
Y con una vista magnífica de parte de todo lo que nos queda por recorrer de cresta... con un aspecto inmejorable. ¡Y la cresta todavía sigue bastante más allá de lo que se puede ver en la foto!

Tras la parada que hemos hecho, continuamos. Seguimos la misma tónica de trepada-destrepe-brecha-trepada..., aunque cada vez abundan más las trepadas verticales y algo más exigentes, que no pasan de IV, pero empiezan a aparecer con cierta frecuencia esos pasos de IV que exigen emplearse un poco. A pesar de ello, por agilidad y no andar cambiándonos de calzado continuamente optamos por resolverlos todos en zapatillas, tanto Pocho como yo. En algunos momentos se echa en falta el agarre y la precisión de un pie de gato, pero en el fondo todo se puede ir resolviendo con más o menos cuidado. Hay que decir que en todos estos puntos suele haber parabolts para poder asegurar.

Un ambiente espectacular en un día amenazante pero de momento bueno
Ahora a destrepar
Es una cresta realmente entretenida
Más trepadas, que rondan el IV de escalada
Pocho en plena trepada

El aspecto de la cresta es magnífico, muy alta y muy esbelta. La roca cada vez es más compacta y el recorrido disfrutón a más no poder. Estamos ensimismados.

Empiezan a aparecer con cierta frecuencia parabolts en lo alto de la cresta, ya no solo en las trepadas exigentes, y además se les ve bastante nuevos. Pero realmente creo que sobran. Vemos también alguna pareja de parabolts a modo de reunión, concretamente en una brecha a la que le sigue una trepada, pero vemos que la trepada no es difícil y no parece necesario hacer un largo... no sé si estaría pensada para poder abandonar la cresta por aquí, pues su ubicación parece pensada para rapelar, pero en ese caso le faltarían unas argollas o un cordino, y tampoco he mirado hacia abajo para ver si realmente es posible escapar por allí mediante un rápel.

La cresta sigue siendo muy alta y esbelta, a la vez que la roca se va viendo más compacta
Dos parabolts en una brecha...
...pero se trepa bien y no hace ninguna falta hacer un largo

Seguimos disfrutando con este estupendo recorrido y este ambiente.

Seguimos avanzando. Vista hacia atrás

Llegamos a un punto ya de suma estrechez conocido como el "Paso del Burro". Su nombre al parecer puede deberse a que mucha gente lo pasa subido a horcajadas y dándose impulsos con las piernas como si estuviera espoleando a un burro. Aquí cada uno usa su técnica. Fran no sé como lo pasa, pues cuando llego yo a verle ya lo ha pasado, y Pocho, al que al llegar le dan cierto respeto esos metrillos pero luego los supera sin problemas, hace utiliza la frecuente citada técnica del burro. Por mi parte yo utilizo la técnica que denominamos Fran y yo del gatito, es decir, la de ir a cuatro patas como si fueras un gatito que va por encima de un estrecho muro, ya que la veo más ágil y me encuentro cómodo con ella, aunque algunos pasos dan un poco de guerra.

La zona conocida como el "paso del burro". Fran ya ha pasado
Pocho comienza a cruzarlo...
... con la técnica habitual de pasarlo a horcajadas.
Yo opto por otra técnica...
... la del "gatito", es decir a cuatro patas como si fuera un gatito andando por la coronación de un muro estrecho...
...aunque también da guerra en los puntos más afilados.


Continuamos... más trepadas, más destrepes... esto es un no parar...

Trepadas muy verticales que en algunos casos rondan el IV
Otra de las múltiples trepadas
Ya se va "oliendo" el final

Finalmente, cuando ya intuimos que debe quedar poco, en parte por la cantidad de horas que llevamos dándole sin parar por esta interminable arista, nos topamos con la famosa "fisura oblicua". Dado que la gente hablaba de esta trepada como de algo mas complicada y comprometida, reseñándola de grado IV+, llegábamos con la intención de resolverla en un largo de escalada. Pero después de examinarla y viendo que no parece tan complicada, Fran propone hacerla en ensamble siguiendo como estamos, lo cual a todos nos parece bien, además de que hay algún parabolt que facilitaría resolver cualquier complicación que surgiera.

Fran se mete en ella y enseguida comprueba que efectivamente es mucho más fácil que lo que indican las reseñas, por lo que nos propone que ni siquiera nos pongamos los pies de gato. Tras subir la propia fisura hay una repisilla donde se para Fran, y nos viene muy bien para hacerlo de uno en uno, pues la longitud de cuerda de ensamble que tenemos entre uno y otro no nos daría por mucho para el "largo" completo.

Fran atacando la "fisura oblicua"


Tras subir Pocho a donde está Fran subo yo que compruebo que efectivamente hay buenos pies para resolver sin problemas la fisura incluso en zapatillas, y solo hay un pasito para rematar la fisura en el que los pies ya son peores y los agarres de manos algo romos, pero tampoco es mucho problema y se sale bien. Nos hacemos un selfie cuando estamos en la repisilla tras la fisura y nos hemos juntado todos.

Yo en plena fisura
Un selfie de todos juntos en la repisilla intermedia

Fran acomete la segunda parte del "largo", corta (apenas dos o tres pasos) y quizás algo más complicada que la primera parte debido a los escasos y malos agarres que hay para manos y pies, pero de la que se acaba saliendo bien. Nos acabamos juntando todos arriba de nuevo. No creo que este "largo" se llegue a merecer el IV+ que indican las reseñas, lo que ha quedado demostrado al haberlo resuelto fácilmente en ensamble y haciéndolo tanto Pocho como yo en zapatillas normales y corrientes. De hecho creo que los tres pensamos que algunos de los pasos que nos hemos ido encontrando en la cresta tienen al menos tanta dificultad como puede tener este "largo".

Pocho rematando el "largo" y yo más abajo en la repisilla intermedia

Desde aquí ya solo queda unos metros de cresta en los que ésta se suaviza y va tumbando, así que en escasos minutos nos los ventilamos y nos plantamos en la cima.

En la cima, además de la foto de rigor, echamos casi media hora de disfrute y picoteo aprovechando que parece que de momento no solo las nubes aguantan sino que incluso predomina el sol.

Foto cimera

Tras este merecido descanso recogemos todo y emprendemos el descenso, que lo hacemos por la ruta normal a este pico. Parte de él lo conozco de haber subido ya en otra ocasión a esta cima.

Una especie de "selfie andante" en nuestro descenso

De la otra vez recuerdo la cava que hay cerca, que me pareció bastante interesante y por ello y puesto que apenas hay que desviarse y subir un poco para llegar a ella, les propongo a Fran y Pocho hacer este pequeño tramo adicional para visitarla.

Me alegra comprobar que a Pocho y a Fran también les llama la atención y esta pequeña caminata adicional ha valido la pena. No es más que una especie de pozo gigante utilizado antiguamente como almacén de nieve para abastecimiento de agua. En la provincia de Alicante hay muchos de éstos, pero éste es un tanto particular porque se encuentra techado y se conserva bastante bien. Las dimensiones de estos "pozos" son descomunales. La que hay junto al Teix, de camino al Montcabrer desde Agres, cubierta parcialmente con unos arcos, es también bastante llamativa.

Fran asomándose en la cava


Continuamos nuestro descenso con animada charla y cuando nos queremos dar cuenta ya casi estamos en el coche. Una vez llegamos al coche nos adecentamos un poco y dado que la casa forestal donde estamos tiene bancos y mesas en el exterior, aprovechamos para comer alli tan ricamente.

Volvemos a bajar desde la cava para recuperar el sendero de descenso. Al fondo se aprecia el sedero de subida a la cima
Bajando en animada charla, con los paredones de la cresta a nuestra derecha

Una vez saciados y descansados, recogemos todo y emprendemos el viaje de vuelta a Madrid.

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