viernes, 2 de marzo de 2018

Escalada: Pies de gato

Escalada: Pies de gato

Muchas de las personas que se inician en la escalada se sienten abrumados por la gran variedad de modelos y precios a la hora de comprarse unos pies de gato. La primera impresión del que se inicia es que, salvo algunos diseños ya muy radicales, todos los pies de gato le parecerán más o menos iguales, e incluso cree que si se gasta más dinero en ellos conseguirá escalar mejor. Pero lo cierto es que existen muchas variedades y características que hacen más apropiados unos u otros en función de la persona y del tipo de escalada que vaya a hacer.

Aunque me resultará inevitable hablar en algún momento de marcas y modelos a modo de ejemplo, en ningún momento es mi intención recomendar una marca o modelo concreto, pues además a cada persona le irá bien uno u otro. Lo importante es captar los conceptos fundamentales y con esa base ya cada uno se pruebe los modelos que le ajusten a lo que necesita de ellos y se compre con los que mejor se sienta.

También dedicaré un apartado al recauchutado, pues creo que vale la pena hablar un poco de él.

Por último expondré mis puntos de vista a la hora de comprar unos pies de gato.

En cualquier caso, como siempre intentaré explicar las cosas como las veo yo y desde un punto de vista lo más práctico posible.


Principales características

Vamos primero a conocer las diferencias entre unos pies de gatos y otros atendiendo a sus principales características y ya os daréis cuenta de que son más distintos entre sí de lo que pensáis


La forma

En cuanto a la forma global del pie de gato, existen dos grandes familias: los pies de gato simétricos y los asimétricos. Es el primer concepto en el que tienes que elegir. La verdad es que núnca he llegado a entender el nombre de simétricos y asimétricos, pues creo que en ningún caso los pies de gato llegan a ser simétricos por ningún eje o plano. Más bien se trata de que unos llevan una postura más natural del pie mientras otros la postura es mucho más forzada.

Los "asimétricos" son los que tienen la postura forzada. Tienen una forma un tanto "retorcida" hacia el dedo gordo y la suela también tiene una curvatura más o menos exagerada, según lo agresivos que sean. Ambas cosas tienen el objetivo de conseguir transmitir todas las fuerzas a la punta del dedo gordo del pie. Con ello se consigue sujección en minúsculas regletas y pequeñas "gotas de agua" (típicos agujerillos de la roca caliza).

Los pies de gato asimétricos transmiten la fuerza a la punta del dedo gordo del pie

Los "simétricos" son los que tienen una postura más natural del pie. Digamos que son más "rectos" y parecidos a una zapatilla normal, salvando las diferencias. Ello redunda en una mayor comodidad del pie, a la par que también consiguen mejores resultados en escalada de adherencia por conseguir una mayor superficie de apoyo de la goma en la roca al practicar este tipo de escalada.

Pie de gato clásico o simétrico

Viendo estas características, uno ya puede ir deduciendo que los asimétricos son más apropiados para la escalada deportiva, donde se puede sacrificar comodidad por conseguir un mejor rendimiento en regletillas, desplomes, etc, ya que entre una pegada y otra te los quitas y puedes recuperarte de esa incomodidad.

Mientras que los simétricos son más apropiados para la escalada clásica de varios largos, donde no vas a poder soportar tanto tiempo la incomodidad de unos muy agresivos y por tanto tienes que sacrificar esa mejora en el "canteo" que suelen tener los asimétricos. Además en escalada clásica es frecuente encontrarse algunos tipos de pasajes de adherencia o de empotres de pie u otros donde probablemente te acabe dando mejor rendimiento un pie de gato menos agresivo, compensando los tramos de canteo que te encuentres. 

Como las cosas no son solo blancas o negras, existe un amplio abanico de posibilidades entre unos y otros. Es decir, existe una gran variedad entre un extremo y otro, cubriendo las posibilidades intermedias, pudiendo decir que unos pies de gato son "más asimétricos" o "menos asimétricos". Personalmente yo suelo emplear otros términos que me gustan más y creo que son más intuitivos, diciendo que unos pies de gato son más clásicos (simétricos) o más agresivos (asimétricos).

Unos pies de gato ni muy clásicos ni muy agresivos

Dentro de ese abanico de posibilidades, los pies de gato más agresivos suelen ser para las variedades más agresivas de la escalada, como el bloque, y también pueden ser útiles para desplomes tremendamente acusados.

Por supuesto, hay pies de gato que intentan buscar una cierta polivalencia, buscando un cierto equilibrio entre uno y otro, aunque no dejan de tener un predominio fundamental de uno u otro carácter. Otras veces la polivalencia la forzamos un poco nosotros mismos; por ejemplo los Miura de cordones de La Sportiva son unos pies de gato claramente para escalada deportiva pero que con unos ciertos sacrificios de comodidad y de quitarse los pies de gato en todas las reuniones, muchos de nosotros los hemos usado en escaladas clásicas (aunque a mí me costaba perder uñas del pie con bastante frecuencia).

Por cierto, cuando hablo de comodidad... unos pies de gatos nunca son cómodos, así que el término se refiere más bien a aguantarlos más o menos tiempo puestos.


Rigidez de la suela

Es un aspecto que a muchos se les puede pasar por alto, pero tiene su importancia. La rigidez de la suela se suele conseguir con una pieza normalmente metálica enmbutida en la suela o colocada entre la plantilla interior y la suela.

Normalmente los pies de gatos más agresivos suelen ser más rígidos, lo que acentúa su incomodidad, pero precisamente son así para conseguir lo que he comentado antes de transmitir toda la fuerza a la punta del dedo gordo del pie.

Cuando ya vamos a pies de gatos más clásicos, entonces sí que te encuentras diferencias más acusadas entre unos y otros. Los más blandos te permitirán realizar mejor la escalada de adherencia, ya que con ellos conseguirás mayor superficie de apoyo en la roca, mientras que cuanto más rígidos mejor cantearán y se apoyarán en regletas. Al menos en mi caso, la forma de realizar el apoyo sobre una miniregleta o similar en un caso u otro cambia bastante: si la suela es rígida directamente meto el canto en la regleta, mientras que si es muy flexible muchas veces tienes que intentar acabar apoyando con más superficie aprovechando la flexibilidad de la suela, conllevando menos precisión y seguridad en el apoyo. Conviene aprender a apoyar bien en ambas circunstancias.

A otros efectos también hay una cierta diferencia, que es que la rigidez alivia el trabajo de sujección de la planta de pie cuando estás apoyado solo por la punta, mientras que una suela flexible hace esforzarse más a la planta del pie y al gemelo para sujetar el peso del cuerpo.

Para comparar la rigidez de la suela entre dos pies de gato basta con comprobar el esfuerzo que necesitas hacer para doblar hacia arriba con las manos toda la parte delantera.


Composición de la suela

No todos los compuestos de las suelas funcionan igual. Unos son más blandos y otros más duros. Unos más apropiados para adherencia y otros para canteo. Unos se desgastarán antes y otros durarán más.

En materia de suelas hay una marca bastante reconocida como es Vibram, que tiene modelos de suelas más apropiadas para una cosa u otra. En este sentido debes informarte de qué suela monta el pie de gato que te vayas a comprar. Hay marcas de pies de gato que tienen sus modelos específicos de suelas, como por ejemplo Five Ten, que no tienen por qué ser peores que las Vibram. Y en otros casos, normalmente los pies de gato más baratos, no especifican nada sobre la suela, con lo que probablemente usen una goma básica y no usen un compuesto específico de mayor calidad. En un rocódromo no vas a notar mucho la diferencia entre una suela con o sin marca, pero en roca sí que lo vas a notar.


El cuerpo

El cuerpo del pie de gato puede ser de material sintético o de piel. Eso es como comprarse un calzado normal: la piel seguramente te dará mejor resultado en cuanto a comodidad, sudoración y a durabilidad.

Por otra parte, el pie de gato de piel suele dar más de sí con el uso, lo que hay que tener muy en cuenta a la hora de escoger la talla (en el último apartado hablo de ello), pero también hay modelos que llevan un forro sintético en su interior que tienen un cierto efecto de sujección y por tanto no dan tanto de sí. El hecho de que dé de sí puede verse como una ventaja si se piensa que de esta forma también se adaptará mejor a la forma de nuestro pie.  


El sistema de atado

Se puede decir que básicamente hay tres sitemas de atado: los cordones, los velcros y el empeine elástico. Los pies de gato que usan el sistema de elástico en el empeine son conocidos comunmente como "bailarinas".

Teniendo en cuenta la importancia que tiene el ajuste del pie de gato, yo dejaría los modelos de empeine elástico solo para rocódromo, porque entre otras cosas el elástico poco a poco se acabará dando de sí... pero tengo que confesar que hablo por impresiones porque realmente nunca he tenido unos pies de gato de este tipo.

"Bailarina"


Entre cordones y velcros, pues yo no apostaría todo a uno o a otro. Se suele decir que con el sistema de cordones se consigue un ajuste y sujección mejor y probablemente sea así en la mayoría de los casos, pero eso también exige que te ajustes bien los cordones, lo que muchas veces no se hace, y especialmente cuando te tienes que andar quitando y poniendo los pies de gato en cada reunión, que la mayoría de las veces se hace de forma incómoda y a veces hasta colgado.

Por otro lado, un sistema de velcros bien diseñado también consigue un buen ajuste con más facilidad que los cordones, aunque es poco probable que superen a éstos si se ajustan bien .

En vista de ello, mi opinión es que para los casos en los que tengas que ponerte y quitarte continuamente los pies de gato puede que acabe resultando mejor el sistema de velcros (siempre que sea bueno), y para el caso contrario el de cordones. Pero eso depende también de cómo sea uno u otro sistema y, por supuesto, depende de cada uno y sus preferencias. Un ejemplo claro de cordones son los Mythos de La Sportiva, que lleva un sistema de cordones muy bien diseñado que pasa incluso por detrás del talón consiguiendo un ajuste muy bueno; eso unido a que la comodidad del pie de gato te permite llevarlo continuamente puesto hace que en este caso no haya dudas.

Los Mythos llevan un curioso y efectivo sistema de cordones que pasa por detrás del talón


El recauchutado

Las suelas de los pies de gatos tienen una cierta duración que variará en función de las circunstancias. En escalada en roca el desgaste no es muy alto, así que salvo que estés escalando continuamente lo normal es que la suela te dure más de uno o incluso más de dos años.

El entrenamiento en rocódromo es otro cantar y muchas veces la suela no te llegará a aguantar el año, en parte por culpa de lo abrasivas que son las presas de rocódromo.

En cualquier caso, el recauchutado es una buena solución que te permite revivir tus pies de gato sin tener que gastarse mucho más dinero en unos pies de gato nuevos.

Para obtener buenos resultados es importante acudir a profesionales del recauchutado de cierto prestigio o reconocidos, pues de otra forma te arriesgas a que los resultados no sean tan buenos: se acaben despegando o rajando las piezas, no ajusten bien los espesores, no perfilen bien la geometría, etc


¿En qué consiste?

El recauchutado normalmente consiste en el limado de la parte delantera de la suela del pie de gato (del puente hacia adelante) para igualar y rebajar, y colocado de la pieza nueva; por último se da un limado para darle la forma final.

Pies de gato recauchutados. El color más oscuro de la goma es por el limado. Se puede apreciar la linea de junta

Es muy frecuente, sobre todo si apuras mucho el desgaste de la suela del pie de gato, que acabes necesitando que te coloquen también las punteras de delante, pues éstas necesitan tener una cierta consistencia y también se acaban desgastando y reblandeciendo, pero estas piezas son baratas y no suponen mucho más coste adicional. Yo particularmente suelo apurar el desgaste de la suela, con lo que asumo que al recauchutarlos casi siempre necesito añadirle las punteras, pero lo prefiero así.

En cuanto a las suelas, normalmente puedes escoger entre varios modelos y marcas y varios espesores, cada uno con sus precios, y tu escoges el que prefieres que te pongan: para rocódromo buscaras piezas baratas, mayores espesores y mayor resistencia al desgaste, mientras que para escalar en roca seguramente prefieras suelas con otro tipo de prestaciones. En cualquier caso el recachutado es un buen recurso económico y es una práctica muy habitual.


¿Cuántas veces puedo recauchutar unos pies de gato?

Pues seguramente más de las que te piensas.

Si el cuerpo del pie de gato es bueno, aguantará varios recauchutados antes de venirse abajo. Mientras no ocurra eso y los recauchutadores sean buenos y te lo hayan ido haciendo bien, no acumulando espesores entre otras cosas, podrás seguir recauchutando el pie de gato. Incluso si hay algunos otros pequeños desperfectos en los alrededores de la suela los recauchutadores pueden parchearlos. No te preocupes, que cuando el pie de gato ya diga basta y no admita más recauchutados en condiciones tú serás el primero en darte cuenta, y si tienes dudas es que seguramente se pueda seguir recauchutando; pero en cualquier caso siempre puedes preguntar al recauchutador.

Si no me fallan las cuentas y la memoria, yo creo que he llegando en algunos pies de gato a los 5 recauchutados.


¿Tiene las mismas prestaciones un pie de gato recauchutado?

Pues en mi opinión sinceramente no, pero que eso no te eche para atrás porque tampoco vas a encontrar una gran diferencia (dando por supuesto que le pones el mismo tipo de suela que llevaba). Va a depender sobre todo de que el recauchutador haya hecho un buen trabajo. También, lógicamente, es mas fácil que vayas perdiendo más "prestaciones" en un pie de gato más agresivo que en uno más clásico. Pero sobre todo insisto en que lo más importante es llevarlos a un buen recauchutador.

A cada recauchutado adicional probablemente la diferencia se vaya acentuando algo más, por eso son más susceptibles de recauchutarse más veces los pies de gato que uses para rocódromo, que los pies de gato que uses en roca. Eso va unido además a que los pies de gato de rocódromo se te van a gastar con mucha más frecuencia.

Una posibilidad que tienes antes de jubilar del todo un pie de gato que ya no te cumpla para roca es destinarlo para rocódromo, pero eso ya lo irás viendo según te organices, pues puede que para rocódromo te venga mejor usar un pie de gato más cómodo y tampoco hace falta gastarse mucho dinero en unos gatos para rocódromo, así que la diferencia económica con respecto a recauchutar los de roca y destinarlos a rocódromo a lo mejor no es tanta con respecto a la comodidad que ganes, pero eso ya es cuestión de cada uno y sus preferencias. En cualquier caso, los pies de gato para roca pueden seguir sirviendo para roca aunque se recauchuten varias veces.


¿Y qué ventajas tiene el recauchutado?

Pues la principal ventaja, por supuesto, es la económica. Dependerá del precio del pie de gato en concreto, pero el coste de un recauchutado puede llegar a ser hasta la quinta parte del precio del pie de gato si lo tuvieramos que comprar nuevo.

Pero también tiene otra ventaja: que el cuerpo del pie de gato, que ya se ha acomodado a la forma de tu pie, lo conservas. Por tanto, se puede decir que vas a tener un pie de gato como nuevo, pero ya acomodado a tu pie... bueno, realmente no es del todo así, porque el recauchutado vuelve a endurecer un poco todo el pie de gato, pero evidentemente no es ni de lejos como si fuera totalmente nuevo, y enseguida se acaba de acomodar.


¿Qué me compro?

Visto todo lo anterior, llega el momento de decidir qué comprar. Y como habrás deducido, lo primero es tener claro qué uso le vas a dar al pie de gato y en base a ello buscar los modelos de pies de gato que cumplan con lo que necesito.

Si son tus primeros pies de gato, yo no me gastaría mucho sino más bien al revés. Te van a servir perfectamente para dar tus primeros pasos en la escalada e ir descubriendo a qué rama de la escalada te vas a encaminar y qué características vas a buscar. Cuando ya lo tengas claro puedes comprarte unos pies de gato nuevos más específicos para lo que quieres y dejar los viejos para entrenar en el rocódromo. Yo empecé con unos pies de gato supercutres, peores que los básicos del Decathlon de ahora, y con ellos me hacía hasta 6a... eso sí, una vez que se los presté a un compañero con mi misma talla de pie porque no se había traído los suyos, despues de usarlos y darlos por imposible me preguntó sorprendido cómo conseguía escalar con eso, jajajaja... pues sin prejuicios y con ilusión.

Si te acabas metiendo de lleno en el mundo de la escalada acabarás teniendo varios pies de gato, unos para cada ámbito o especialidad que practiques. En mi caso, por ejemplo, tengo unos para deportiva, unos para clásica y otros para rocódromo. Además guardo algún que otro par de los ya desechados para un caso de emergencia, básicamente por si se los tengo que prestar a alguien que no tenga, para algo muy esporádico y puntual. En cualquier caso conviene ir separando en cuanto se pueda los de rocódromo de los de roca.

Para rocódromo lo que interesa es un pie de gato cómodo a la vez que gastarse lo menos posible. No obstante puede ser más interesante comprarse algo un poco menos básico y más cómodo y luego irlo recauchutando, que comprarse lo más básico y que luego no te compense mucho recauchutar por la diferencia de precio entre nuevo y recauchutado: al final a la larga te va a acabar saliendo por un precio similar y encima vas a disfrutar de un pie de gato más cómodo y mejor.

Para roca busca las características que te interesen y acude a la tienda con una idea de lo que buscas, pero no te obceques con una marca y modelo concreto, porque te hayan dicho tal o cual. Pruébate los pies de gatos que encajen con las características de lo que quieres, pues puedes descubrir que haya otros que se ajusten mejor a tus pies o a lo que tu quieres que ese modelo que te ha recomendado insistentemente alguien que te compres; y créeme que con un buen ajuste ganas mucho. También ten cuidado con algunas cosas que pueden resultar engañosas, pues por ejemplo, puede que al llamarse igual creas que son iguales los Miura de La Sportiva de velcro y de cordones y que la única diferencia es el sistema de atado, pero la realidad es que no, ya que los Miura de velcro realmente los veo más agresivos que los de cordones, y al probártelos ese tipo de cosas las puedes detectar rápidamente.

Los Miura de velcro

En cuanto a la talla, los pies de gato deben quedar como un guante. El dedo gordo debe de llegar hasta el final, tocando la punta del pie de gato, pero ésta no debe de apretarle: no cometáis el error de compraros una talla demasiado pequeña ya que luego no aguantaréis nada con los pies de gato puestos. No haced caso de todos esos que dicen que los dedos tienen que quedar encogidos como una garra. La talla debe se la justa, ni más ni menos. Solo en los modelos que se conozca que dan mucho de sí se puede arriesgar algo a coger media talla menos, pero aún así hay que tener mucho cuidado, porque la tendencia de todo el mundo es a coger tallas demasiado pequeñas y luego tener que ir con los dedos encogidos y doloridos... y además comprobaréis que con los dedos doloridos no se escala precisamente mejor. Por su parte, el talón debe quedar bien ajustado y que no se mueva para arriba y para abajo.

No obstante esto de la talla es un tema que se va corrigiendo con la experiencia, y según vaya uno conociendo la sensación de ajuste del pie que debe notar; desgraciadamente al principio es fácil equivocarse por un lado o por otro, así que no te sientas mal por ello.

Ten también en cuenta que la horma de algunas marcas y modelos es más ancha o estrecha que otras, así que busca también la que mejor le encaje a tu pie. En definitiva, la cuestión principal es no comprar a ciegas y probarte modelos.

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